Forgot your password?

We just sent you an email, containing instructions for how to reset your password.

Sign in

  • El camioncito de las 7 de la mañana sube de las orillas del río Grijalva a la entrada de la meseta de Tuxtla Gutiérrez. Ahí bajo y abordo el transporte colectivo - lata de sardinas- para cruzar de oriente a poniente la capital de Chiapas. El edificio del Canal 10 está en lo alto, cerca del cañón de San Fernando. Lo mejor es la vista panorámica de la ciudad. Tengo casi 30 años de laborar en esa institución oficial. Me han tocado 10 gobernadores, medio centenar de directivos y otro tanto de jefes inmediatos. Mi base es el Departamento de Producción, pero nunca me encontrarás en ese espacio. No cuento con un escritorio ni silla para sentarme, ni me hacen falta y no los exijo. En los últimos 6 años el departamento está asolado por chamacas y jovencitos, recién egresados de escuelas locales o recomendados, cuyas metas más elevadas son los puestos de conductores de deportes - para los chicos- o conductoras de espectáculos, para las bellas damitas. Echan mucho desmadre y hacen un ruidero que de plano dan al traste con mi santa paz y mi poca concentración.
    Si me quieres hallar estoy en las catacumbas de Edición, en la planta baja, donde nunca pega el sol y el aire acondicionado está casi a punto de congelación. Allá me jalo en cuanto llego, es mi recinto de trabajo, mi altar de imágenes y sonidos, la cocina de mis programas. En esas sombras neónicas me puedes ver de tres a cuatros días de la semana, cuando me tocan mis turnos de edición de 5 horas. Los tiempos de edición son peleadísimos por toda la perrada productora, porque tenemos pocas editoras y son un montón de promos, cápsulas, notas y programas que se elaboran a diario.
    Lo destacado de todo el trabajo es cuando salgo al interior de Chiapas. A capturar en videos y sonidos la vida cotidiana de mi pueblo y el entorno en el que palpita. He recorrido mil veces el Estado y no lo conozco del todo y me falta por vivir muchos de sus mejores momentos. He elaborado varios programas, pero mi caballito de batalla es la serie video documental Chiapas Nuestro. Un programa de media hora por cada uno de sus más de 115 municipios: la historia, su entorno, los personajes, la música y los artistas locales, las leyendas, las bellezas naturales, la producción agrícola, las artesanías, la riqueza gastronómica, las tradiciones y sus fiestas y un buen fajo más de etcéteras.

    Pero salir a trabajar a exteriores no es fácil, tengo que luchar fieramente con los molinos de viento del área administrativa y las secretarias del Canal. Verdadera Lucha Libre para conseguir que me suelten cámaras, equipos periféricos, vehículo, camarógrafo, chofer, gasolina y viaticos con los cuales desarrollar el oficio. Los jefes pueden autorizar todo de inmediato - dependiendo que no haya otras prioridades - , el vía crucis es el papeleo y tráfico de firmas de anuencia de otros departamentos, que fascina a los administradores y sus chalanas. Estos amigos tienen la firme creencia de que los que salimos al campo, salimos a pasear y que si algo nos falta lo debemos poner de nuestra bolsa. Que después, cuando puedan, nos pagan. Hemos dejada plantada a mucha gente porque los recursos o equipos no salen a tiempo. Así que mejor les caemos de sorpresa a las comunidades.
    Las salidas son comunmente de dos días y medio para uno o dos programas de media hora. Nuestro equipo lo conforman un camarógrafo, el chofer y su servidor el productor. Nadie más. Vamos con nada, pero siempre con buena vibra, mucha suerte y las diosas de los hombres trabajadores nos sonríen con la mejor de sus miradas. Nuestras redes siempre regresan con buena pesca. Yo creo que por eso no me han corrido de la tele, porque tengo fama de rebelde, indiciplinado y cae mal entre las jefaturas medias.
    De regreso a las Catacumbas de Edición, con mi cosecha de vida, me encierro cinco turnos en compañía de un operador de sistema digital y elaboro los mentados programas, que pasan al aire un par de veces a la semana.
    Esto es a grandes zancadas mi trabajo, que amo con toda el alma. Cuando no tengo nada que hacer en el Canal me escapo temprano, pues no checo ni entrada ni salida. Me voy a buscar otras chambitas extras para sobrevivir - lo que gano en el 10 es ridículo - o me encuentro con algunos cuates y colegas en el centro de Tuxtla. A las dos o tres de la tarde, con un calor criminal - regreso a las orillas del río Grijalva, a la casa, apago mi celular y me encierro en la habitación más fresca de la casa. Ahí tengo un letrero con la reflexión del poeta Carlos Pellicer que dice "Agua del Grijalva vengo, agua del Grijalva voy, de agua clara es mi abolengo, es por eso que aquí estoy, dichoso con lo que tengo.
    • Share

    Connected stories:

About

Collections let you gather your favorite stories into shareable groups.

To collect stories, please become a Citizen.

    Copy and paste this embed code into your web page:

    px wide
    px tall
    Send this story to a friend:
    Would you like to send another?

      To retell stories, please .

        Sprouting stories lets you respond with a story of your own — like telling stories ’round a campfire.

        To sprout stories, please .

            Better browser, please.

            To view Cowbird, please use the latest version of Chrome, Safari, Firefox, Opera, or Internet Explorer.