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  • Un miércoles a las 9:00 de la mañana cualquier otra persona tiene una clase de contabilidad o de macroeconomía, sin embargo un grupo de 31 personas nos levantamos pronto para tener una asignatura que no tiene nada que ver con las "míticas" antes mencionadas. Esas 31 personas se levantan para ir a su clase de Creatividad. Parece como si no hubiese norte.

    La primera clase de esta asignatura, "se me rompió la cintura". Llegar súper pronto y de repente dar dos vueltas por el hall del edificio Amigos. Una aventura que me costó superar.

    Luego vino lo mejor, esa pregunta: ¿quién se considera creativo? Solo se ve una mano en lo alto, y como no, era nuestro querido Juan. Esa pregunta me deprimió un poco, inmediatamente respondí para mis adentros: "Fer, tu eres un encefalograma plano, ¡planísimo!". Vaya por Dios, esta asignatura me costará sacarla.

    Los días pasaban. Encuentra tu elemento creativo, insistía Belén. Yo no encontraba nada de nada. En el tiempo de descanso, entre risas, comentaba con mis amigos: "Yo no tengo nada creativo, voy sin norte". Y poco a poco daba todo por perdido.

    Llegaba a casa y al primero que me encontraba en el pasillo le decía mi pesar. De repente me daba cuenta que mis amigos, y los demás de clase disfrutaban con esa asignatura, mientras para mí era un quebradero de cabeza. Algunos me daban consejos: encuentra tú música, sal a dar un paseo, fuma un pitillo, haz deporte, entre otros. Parecía que todo estaba perdido, que todo estaba sin norte, pero sorprendentemente no. Ahí estaban mis amigos intentándome convencer de que tenía ese elemento creativo, esa búsqueda del tesoro ya no era personal y pasa a ser también problemas de otros. Deje de mirarme a mí mismo, y comencé a ver a mi alrededor. Gracias Belén por ese bendito consejo, mira alrededor. Porque levante la cabeza y vi lo que me rodeaba: mis amigos y la gente de clase, la gente de mi colegio mayor. Que constantemente me levantaban el ánimo, entre risas y humo todo se pasaba, creo que estaba encontrando mi elemento creativo.

    Como decía Sir Ken Robison: "Las historias de las personas creativas no son un cuento de hadas". Sir Robinson, le digo una cosa: ¡ESTOY TOTALMENTE DE ACUERDO!

    La búsqueda todavía continúa. No me daré por vencido por algunas dificultades, porque nadie dijo que esto era fácil. Me llevo muchas cosas de estos días, he conocido mucho, mi maleta va llena. Me he dado cuenta de las formas tan distintas que la gente de clase tiene de pensar. Me llevo como esas ideas locas salen de uno y son perfectas. Pero lo que me ilusiona es aprender a contar historias que puedan inspirar a los demás.

    Por cierto la regla de oro es: APRENDER A MIRAR. Yo aprendí a mirar, a ver a los que te rodean.
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