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  • M
    Parece que hay que ir a lugares de transición momentánea para dirigirse la palabra continua. Y compartir todo lo que los cruces rápidos no permiten. Qué tendrán los aeropuertos y las estaciones y las paradas de taxi y de autobús que observan tantas cosas. Abrazos, besos, sonrisas, lágrimas, carreras y esperas.
    Y sin darte casi cuenta, llegan ya los lugares machadianos. Me gusta también la idea de bandera tricolor: verde-rojizo-verde. Ese color intermedio que nos persigue exhausto a través de los kilómetros, hasta que te salvan sonrisas conocidas.

    X
    A cada canción, un terreno. Astropaseos lesbianos y alguna locura parecida.
    Y puto cáncer.
    Claudio Rodríguez recitando "Ciudad del alma" y esa lágrima eterna por la mejilla.
    Y sientes el camino en tus manos.

    J
    También encontramos rincones que guardar después de disfrutar. Pino o encina, sembrado o labrado. Y muchos colores y palabras que nos renuevan, en cualquier momento del día. Es ahora cuando sientes el frío calando hondo; y observas las caras desconocidas y las manos abiertas, que hablan por sí solas. (Y te dices que menudo mérito, que vaya fuerza, que cómo aguantan eso).
    Apunta: otra copa más y un órdago menos.

    V
    Miles de hombres representados en unas pequeñas banderas que ondean colgadas de esa piedra milenaria.
    Y las piernas que te piden la misma piedra en horizontal.
    Pero los ojos te animan a seguir.
    Y siempre gana lo bello.
    Y todo falleciendo. Hasta la sonrisa de una niña de 15 años.

    S
    Si te está pasando algo, si no te quedan ganas. Pero te las devuelven viajes. Ciao cáncer.
    Cuando parece que la tarde está medio muerta, aquí siempre aparece siempre algo que te la soluciona. Y corres, y te mojas, y te ensucias. Pero ríes, disfrutas y añoras: nos gusta. Y sientes, mucho y rápido, igual que los galgos que corren contigo por los caminos (lesbianos). Pero aparecen luego carreras más difíciles, con objetos más escurridizos.
    Y hablan de él como si todavía estuviese aquí: recio, trabajador, entregado.

    D
    Fiestas de despedida y murallas que un día separaron ciudades.
    Hablas con el amor del amor; y también un poquiño de la entrega, el cariño y la familia.
    Y el vino vuelve a correr por gargantas todavía no quemadas. Y la belleza y el frío vuelven con esa 1906.
    Y sonríes de nuevo.
    Casa.
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